Trastornos estrámboticos ( 2ª parte )

La esquizofrenia es un desorden cerebral que deteriora el pensamiento, las emociones y la voluntad; alejándolos de la realidad y acercándolos a un mundo de delirios, alucinaciones y pensamientos anormales. Esta grave enfermedad no sólo es un mal endémico dentro del mundo de la escalada, sino que sus brotes esquizos únicamente son superados por John McEnroe con su raqueta de tenis y los desvaríos fanáticos de las tribus futboleras. Dentro del amplío abanico de rarezas, singularidades y comportamientos que acaecen a píe de vía, a continuación citaremos los más relevantes – no por ello los únicos-:

 

·         Escépticos: se sienten más seguros abordando la primera presa con la mano y el pie derecho – a modo chiquilicuatre-, los más devotos se santiguan antes de empezar y los más exigentes pueden llevar una estampita escondida en sus bolsillos. Dentro de este grupo también se encuentran los escépticos express; repletan su arnés de cintas como si no fuesen a encontrar ninguna durante años o, al menos, lo cargan con un número par.

 

·         Adictos al polvo blanco: sólo usan un tipo de magnesio, el resto les parece demasiado parecido a una bolsa de harina para rebozar pescado.  El tamaño para ellos sí importa, cuánto más grande más metros, aunque de manera inversa haya quienes piensen que ha de ser más pequeña – como si dos gramos arriba o abajo supusiera cargar con un gigante en sus riñones-.

 

·         Rutinarios: también conocidos como los dos y dos son cuatro. Son seres prácticamente autómatas, realizan siempre el mismo calentamiento, la misma vía y los mismos movimientos, cuando alguno de esos parámetros falla evolucionan hasta el estado Dr. Jekyll; la epopeyosis se descontrola en sus antebrazos y sus enajenaciones mentales dejan de ser transitorias para convertirse en permanentes.

 

·         Macrobioticos, no estrictos: se someten a dietas claves para encadenar, a restricciones alimenticias para lograr el éxito y a toda clase de consejos nutricionales para mejorar, son los amigos del plátano y el sésamo,  pero en momentos de flaqueza no dudan en abandonar el sirope de savia para zamparse una docena de bollos hacendado.

 

·         Bipolares del encadenamiento: su carácter es una moneda lanzada al aire, si encadena es cara, si cae a plomo es cruz. Dependiendo de esa condición pueden ser los herederos directos del catastrofismo -con amenazas que hablan incluso del abandono de la disciplina- o, por el contrario, se convierten en el amigo borracho de las cuatro de la mañana que va cargado de felicidad.

Salud y buenas escaladas

Trastornos estrambóticos

A día de hoy, y con visible ánimo de no detenerse aquí, el mundo de la escalada aglutina un  número elevado de trastornos relacionados con ella: estrambóticos, esquizofrénicos, psicóticos, paranoicos, ansiosos, depresivos y de personalidad. Con el fin de ampliar nuestro conocimiento y prevenir nuestra salud -dado que la exposición a la roca puede hacernos sufrir alguno de estos desequilibrios- hoy vamos a estudiar el primero de ellos. Los trastornos estrambóticos. Seguir leyendo Trastornos estrambóticos…

El grado placebo o la alegría de los bobos

Desde que seguía aquel tratamiento su mejora había sido meteórica. Lejos quedaban los tiempos donde un 7c+ era más temible que un molino de viento para Don Quijote. Por fin había roto la barrera del 8a, por fin la vías no quemaban en sus dedos ni la sensación amarga corría en su paladar con cada intento fallido.

No te das cuenta que es algo ilusorio, que tu organismo está igual de decrepito que hace un par de semanas – intentaban explicarle sus amigos más allegados al vanagloriarse de sus logros. Seguir leyendo El grado placebo o la alegría de los bobos…

EL SUBESTIMADOR DE RUTAS…

Según la RAE subestimar significa estimar a alguien o algo por debajo de su valor real, y, por añadido, un subestimador de rutas es la persona que subestima una vía o un bloque on sight, es decir, siempre desde el suelo y con un simple vistazo.

Se trata de un síndrome altamente adictivo -adivinado ya en los anales de la escalada- que afecta a miles de personas a nivel mundial y cuenta con unos signos tan aparentes como característicos. Los motivos para la aparición de este fenómeno continúan siendo desconocidos hoy por hoy, aunque muchos estudiosos se decantan por los factores psicológicos y sociales como principales responsables. Algunos de los síntomas que acompañan a esta enfermedad son:

- Daño o deterioro de la calidad de vida debido a las consecuencias negativas de esta conducta como: vuelos sin control, rotura de haces musculares, tendones, poleas o ligamentos al intentar realizar una ruta subestimada.

- Pérdida del control por la práctica compulsiva de la conducta adictiva. El subestimador de rutas discute desde el suelo la dificultad hasta derrotar a la otra parte implicada, estas disputas racionalmente incoherentes pueden extenderse durante horas.

 

- Negación o autoengaño a la hora de percibir la relación entre la conducta adictiva y la realidad . En este caso el subestimador de rutas prueba la ruta, cuestión que hará florecer nuevos comportamientos como: multitud de gritos desgarradores carentes de lógica,  injurias y ofensas hacia los dioses de todas las religiones y atribución externa de los hechos, también conocida como excusa rastrera o del manual del Moñas (bájame que me aprietan los pies de gato, ayer entrené demasiado, los agarres están húmedos, me estoy cagando, tengo magnesio en la lentilla,  la última cerveza de anoche me ha matado, me ha dejado la novia y no estoy en lo que tengo que estar).

- Uso a pesar del daño, lo cual se manifiesta con la práctica continuada de la conducta adictiva. Sus delirios de grandeza le hacen pensar que es el Mozart de la escalada, y continuará apareciendo de sector en sector subestimando la ruta conseguida por otra persona, aunque al tratar de resolver esa misma ruta se percate que lo más parecido que hace a escalar es el ridículo, ademas de gastar los riñones del asegurador y testar todas y cada una de chapas.

 

- Puede desarrollar diversas adicciones complementarias que le ayuden a seguir subestimando vías  tales como: clecar, acerar sin que nadie advierta la maniobra, tallar rutas o probar la ruta en solitario durante un tiempo para luego intentar decir que la ha encadenado a vista.

Cabe destacar que ser un subestimador de rutas produce graves problemas físicos, familiares, laborales y sociales, así como un déficit severo en la capacidad de procesamiento de información del cerebro. A día de hoy, los sistemas actuales de tratamiento para adictos tienen escasa efectividad, por lo que se necesita una especial colaboración, ayuda y comprensión por parte de aquellos que encuentren un subestimador de rutas por su zona.

Al final, lo dificil se consigue y lo imposible se intenta.

Salud y buenas escaladas.

UN DIA DE FURIA

Dilemas universales

Con temblores en el cuerpo, los brazos más arañados que la pelota de una gata y la cabeza con un tono semejante al del zumo de tomate, llegó al suelo.

- ¿Qué tal ha ido Desafiando a Tsunami? – preguntó el equipador.

- La verdad que bien, pensaba que sería más dura.

- ¿Le darías otra graduación? – preguntó al escuchar esas palabras- Porque durante estos días has volado más que unos calzoncillos en un puesto del mercadillo.

- Bueno…yo creo que sí – dijo con tranquilidad – el primer largo será un 8a+…

- ¡Pero qué me estás contando!- exclamó abortando cualquier tipo de explicación – si resoplabas más que una locomotora de vapor y llevas las venas de los antebrazos como si fueran rotuladores carioca, por no hablar de tus reposos camaleónicos ( son esos tipos de reposos en los que las personas se meten como si fuesen un Camalot del 4 y permanecen impasibles ante las quejas de los aseguradores), ¿me quieres explicar cómo has graduado?

- Pues siguiendo un orden matemático, que cómo bien sabrás es una ciencia exacta y la escalada no – inició su razonamiento mientras los ojos de Lemon se ponían más tensos que las rodillas de Falete – el primer largo es 8a+, quizá la plancha de entrada sea un 8b, pero es que el reposo de cabeza, codo y rodilla, que bien podría tratarse de un chalet, nos ayuda a afrontar el siguiente tramo que rondará el 7b+. Para mí, la formula del primer largo es [8b - reposo + 7b+ = 8a+], después…

- ¡Inaudito! – expresó cortando nuevamente la explicación- ¡haces las cuentas como un político en una fiesta de sobres negros!, ¿cómo vas a restar porque haya una parte más fácil?, los mismo es que me perdí la asignatura de matemáticas aplicadas a la escalada, pero si hay 25 metros de vía, aunque haya una parte más fácil no se puede restar graduación sino sumar.

- Ahora resulta que los equipadores son los Benedictos de la escalada y cada palabra se convierte en un decreto papal, qué será lo próximo, ¿volver a la cuerda de cáñamo como Rabada y Navarro? Para mí desafiando a Tsunami es L1 8a+, L2 8a y L3 8a+/b= 8c+, y a todos esos grados hay que restarles los reposos camaleónicos, porque de lo contrario, según tus cuentas Desafiando a Tsunami sería un 9z, sólo apta para ingrávidos de la escalada.

Después, tras una discusión de quince minutos, donde las matemáticas pasaron de ser una ciencia exacta a un mero dogma aplicado a la escalada, los descansos camaleónicos se convirtieron en objeto de estudio, la longitud de la vía en un actor secundario y la fuerza ejecutada en ella en un componente tan altamente objetivo como subjetivo, los dos recogieron sus cosas con un enfado más propio de dos adolescentes y no sólo olvidaron a lo que realmente habían ido allí, a escalar, sino que plantearon un dilema universal para el resto de los mortales,

¿Cómo se gradúa una vía?.   

Uffff¡¡¡¡¡¡

Salud y buenas escaladas.


EN OCASIONES TENGO SUEÑOS

La subjetividad del grado ( u objetividad del mismo )

Podemos hablar de subir, escalar, ascender, remontar o trepar -incluso de arrastrarse o colgarse como un chorizo en la inmensidad-. Sin embargo antes de emplear cualquiera de estos verbos, debemos conocer el grado de la vía. Y es en este punto cuando aparecen escalas de graduación americanas, francesas, alemanas, australianas, impresiones con fundamento, sin él y valoraciones tan discordantes como la decisión de un sábado a altas horas de la noche; ¿la última copa?, ¿le tiro los trastos a ésa?, ¿marcho a dormir?, ¿un huevo frito antes de ir a la cama? Y  es que hablar sobre graduación, es hablar sobre uno de los temas más polémicos en el mundo de la escalada, pero de lo más entretenido. Ya que esto, es como una torre de Babel, ….todas las opinoines son diferentes.

 

Está claro que saber la graduación de una vía es sumamente útil,  no sólo para saber en qué nivel me hallo, sino para orientarme a la hora de subir una vía y no tener la sensación de ser más inútil que las bragas de Paris Hilton. Pero a la hora de establecer el grado, se extraña no tener en cuenta la morfología del movimiento. Una palabrota demasiado subjetiva para unos y controvertida para otros, pero esencial, ya que de lo contrario sería como comparar un vivac a 5.000 metros de altura con un vivac en el patio de vecinos o mear al aire libre sin haber observado primero desde qué dirección viene el viento. Y es que no es lo mismo una vía de 40 metros para una persona de 1,60 que para uno de 1,80, ni en el número de movimientos, ni en las palancas biomecánicas y porque, como ejemplo, para llegar al mismo agarre el primero necesitaría hacer un pie mano, en el cual se trituraría todos los dedos, mientras que al segundo le sería bastaría con ponerse de puntillas. Tampoco podemos obviar los problemas de bulder para la gente de estatura pequeña, donde en la mayoría de los casos tendrían que llevar una escalera junto a la magnesiera o la ventaja que tienen a la hora de afrontar un desplome en comparación con las dificultades que exhibe una persona alta.

Por estos y otros motivos deberíamos tener en cuenta la morfología del movimiento a la hora de graduar, para hacer los grados más subjetivos, las escalas más flexibles e impedir que escalar se convierta en un mero ejercicio de superar un puñado de números y letras, y no en lo que realmente es, escalar para conquistar paisajes.

Hemos pasado de conquistar cumbres y paisajes, a conquistar números y letras. Ole¡¡¡

Y el resultado siempre es el mismo: LOS EXITOS SON MONTAÑANAS DE FRACASOS.

Salud y buenas escaladas.

RODELLAR FOREVER

¿ Es Rodellar una de las mejores zonas del mundo ?

Un SI, dolería y un NO, no sería creible.

Salud y buenas escaladas.

 

8a+ o 8a, this is the question. (recotar o decotar)

Al llegar a la pared tiró la mochila al suelo y comenzó a sacar lo necesario para conquistar la vía. Se trataba de su batalla número treinta y siete y tenía claro que lucharía hasta la extenuación como don quijote con los gigantes de viento. A continuación, un sin fin de cálculos geométricos hicieron que sus manos se agitaran en el aire como si moldearan una mujer invisible (también conocida como la danza del viento). Conocía aquella caliza, desde sus puntos débiles hasta sus partes más pujantes, quizá de forma tan matemática a como una madre mide las salidas nocturnas de su hija de catorce años, quizá de forma tan exacta y memorística a como lo hace el chico de seis años al recitar la tabla del siete, con el maestro enfrente y la regla en mano. Unas últimas palmadas con las manos untadas en magnesio , una mirada final hasta treinta metros más arriba y unos movimientos más de danza del viento terminaron con los preparativos.

 

- Dame cuerda qué voy -  exclamó al asegurador.

- ¿Quieres cuerda? te la doy _ respondió el asegurador.

 

Y emprendió el camino abriendo la mano izquierda a una fisura lateral, haciendo adherencia con el pie izquierdo y alcanzando con la mano derecha una regleta. Su mente recitaba cada movimiento de cabeza, hasta el punto de haber podido subir las dos primeras chapas al más puro estilo Stevie Wonder. “Cuidado, primer obstáculo” se dijo antes de bloquear el hombro derecho, estirar en diagonal su brazo izquierdo y superar el primer lugar donde con anterioridad había caído cinco veces en plan tsunami (lease, caida descontrolada de punta-cabeza). Después continuó tan crecido como el que se pone un polo de las tres bandas y pasea con un estilo de aparta-gallinas, orgulloso por el parque y, así,  superó la cuarta y la quinta, obviando que entre esos dos chapajes hizo puenting media docena de veces.

 

Animado por la proximidad de la gloria, o de la derrota, y los gritos de su pequeño/a  asegurador/a, un bloqueo distinto al estudiado en la sexta chapa y una puerta, tan artística como ver al “enano” bailando sevillanas, hizo que apunto estuviera de estrellar contra el suelo todas sus ilusiones. Algo más comedido por el susto – y porque su cuerpo comenzaba a temblar como si de un instante a otro fuera a estallar un terremoto- decidió dejar de lado la espontaneidad y continuar su viaje siguiendo el croquis que había hecho en su cabeza. Y así atacó la séptima y la octava, para vengarse de las ocho veces que había caído en aquel paso donde juntar las manos era un requisito tan fundamental como untarte las manos antes de comenzar la escalada. Acto seguido, un par de bicicletas le permitieron alcanzar la cadena y respirar de nuevo. Después, un grito estremecedor de alegría y  las mismas palabras decotadoras tras encadenar una vía que llevaba tiempo entrenando “yo creo que no es un 8a+ sino un 8a”……

¿Cotar?, ¿recotar?, ¿decotar?….. he aqui la cuestión…..

Salud y buenas descaladas.

© Ediciones Desnivel SL., Calle San Victorino,8 28025 Madrid - Tfno. 913 602 242 - E-mail: edicionesdesnivel@desnivel.es
© Librería Desnivel, Pza. Matute 6 28012 Madrid - Tfno. 913 904 290. Abrimos las 24h en www.libreriadesnivel.com.