“Caída libre al estilo Dan Osman” (Farmas)
Publciado por citro - 23/04/12 a las 10:04:22 pm
Empiezas confiado, con la palabra éxito tatuada en la frente. Progresando adecuadamente, como rezaba el casillero de plástica en la EGB. Y mientras tanto tus dedos se deshacen de las dos primeras chapas y alcanzan la tercera. Exhibes movimientos tan serenos como sutiles, tan prácticos como artísticos. Con inusitada tranquilidad, pasas la cuerda por el mosquetón y conviertes la cuarta chapa en la chica del bar de la una de la mañana, alguien a la que es mejor no prestar atención, al menos no con la primera cerveza.
Continuas tu camino, sabedor que cada presa capturada resta unos centímetros a tu destino, que cada movimiento deja otro obstáculo debajo de tus pies. ” Ya queda menos “, te dices a ti mismo. Y lo haces con talento y conocimiento de causa, porque, qué podrías decir sino, que tras saltarte una chapa estás más cerca de la matrícula de honor en el curso de vuelos y acrobacias. No, mejor omitir los pequeños detalles y atacar la siguiente trinchera con forma de bidedo. La superas y vuelves a respirar. No sin antes recordar porque llevas esparadrapo en el dedo, no sin antes deleitar al público con el primer plato de gritos de la casa; ése en el que piensas que eres un guerrero en ciernes, aunque tus alaridos recuerden más a un cerdo en una día de matanza. Te pides a ti mismo tranquilidad y concentración, mientras rebozas tus manos en magnesio y adelantas las nevadas de invierno a la época estival. Matizas el siguiente paso y dejas escapar la segunda chapa consecutiva. No es que seas un experto suicida, pero ese bloqueo de hombros, y la postura ortopédica resultante, exigía un tiempo record para pasar la cuerda por la cinta.
La magnesiera está que echa humo y la maquinaría aún confía en no perder el rumbo, aunque ha dejado de ser un Ferrari para convertirse en el dos caballos de tu abuelo. De la plasticidad motriz ni hablamos. A estas alturas los pies ya no bailan y han adquirido una extraordinaria querencia por arrastrarse contra la pared, además no recuerdas haber comprado ningún boleto, pero las vibraciones y espasmos involuntarios de tus piernas recuerdan a la moto de una tómbola. Sin embargo no te dejas vencer, el público que aguarda a pie de vía merece un asalto más contra ese duro púgil. Apretando los dientes, cual macho de ciervo en época de berrea, superas una regleta vestida de Lucifer donde casi has vendido tu alma, y te colocas cerca del refugio de la séptima chapa. La reunión queda cerca y el dilema Shakesperiano del ser o no ser, entre chapar y no, pasa por tu cabeza. Finalmente decides hacer un alto en el camino, pues desde esa altura la posibilidad de hacer caída libre, al estilo Dan Osman, ha dejado de ser una idea descabellada.
El sudor brota por tus manos al mismo ritmo con el que se avivan los murmullos desde el suelo. “¿Cuántas veces has hecho ese mismo gesto?”. Seguramente demasiadas, pero chapar está siendo tan complicado como encontrar la típica aguja del pajar. Sientes que los pies ya no están tan seguros, que la cuerda pesa cada vez más y que tus dedos son una línea de friends a punto de saltar. Intentas respirar pero no encuentras oxigeno, aclarar las ideas de tu mente pero no hallas suficiente sangre para ello. Son tus últimos segundos antes de hacer una grandiosa práctica de superman y tu tic-tac orgánico, no sabes sí de forma literal, real, ficticia o autocomplaciente, relaja los esfínteres. Vuelves a intentarlo, pero tu vista es tan evidente como la de un ciego y sientes como vas a caer al vacío. Entonces una mano salvadora, no sabes si de ángel o victima de tu propio acierto, te mantiene arriba. No has encadenado la vía pero una hemorragia de sensaciones, que bien pudiera ser un orgasmo elevado a la máxima potencia, recorre tu cuerpo. El suelo está a la misma distancia y el vuelo de hoy ha sido cancelado. Sin embargo, esperas que nadie se haya percatado que lo que te ha mantenido arriba haya sido tu descomunal forma de acerar.
8 Comentarios »
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Que bueno Carlos!!! Jajaja… Muy bueno.. Pensaba que solo a mi me sudaban las manos con el canguele
Comentario por Esteban — 23 abril 2012 #
Impresionante, todavía me sudan las manos. Muy bueno!. Gracias Carlos!.
Comentario por Raúl Lara — 24 abril 2012 #
Joder totalmente identificado jaja Cierto que a todos nos pasa lo mismico.
Comentario por Nestor — 24 abril 2012 #
Que buen texto, enhorabuena por la vía, y que sigas así de bien en próximas escaladas!!
Comentario por Angel — 24 abril 2012 #
Aun no tengo claro quien paso por este tenso momento tan increiblemente bien detallado. Ya fueras tu, o bien, nuestro amigo SexySergio, la narracion ha sido increible. Muy, muy buena.
Salud!!!!
Comentario por javi — 24 abril 2012 #
Carlos,
Te ha faltado el punto culminante, el del cigarro al llegar al suelo con los alveolos a to trapo
Comentario por rex — 28 abril 2012 #
Buenisimo! gracias Carlos, me tranquiliza saber que pasar canguelillo tras ya unos años trepando no es cosa tan extraña… aparte, genialmente descrito, has ganado un suscriptor!
Un saludo,
cachorro.-
Comentario por cachorro — 30 abril 2012 #
yo contaba con un encadene seguro¡¡¡
Muy ilustrativo el texto.
Comentario por fINO — 11 agosto 2012 #