Jinx Boy (tsunami)
Publciado por citro - 14/06/12 a las 12:06:47 pm“JINX BOY”
Nadie diría que su viaje por la vía haya sido un ejercicio de supervivencia, ni siquiera él, cuyas impresiones no le hacen pensar que haya sido un perfecto bombero torero. Quizá se trate de un inaudito caso de memoria selectiva, ya que tras verse avocado a bajar cuando su olvido le recordó que más allá de la tercera chapa no había cintas, y percatarse que abrir el mosquetón de la bolsa de magnesio unido a la torpeza de uno mismo son sinónimos para hacerla volar, está claro que al menos, de forma momentánea, hoy el circo abría sus puertas de par en par. Sin embargo allí se encuentra, más cerca que nunca de su objetivo, más convencido de lo que jamás ha estado de finalizar su proyecto.
Con displicencia, comprueba como los consejos de José Antonio Maldonado funcionan y la lluvia comienza a rebotar sobre su piel. Lejos de minar su espíritu, un impulso temerario, semejante al de alguien que rehúsa mojar pan en un huevo frito, envalentona su alma en un claro “ahora o nunca” hacía la reunión. Sin nada más que pensar, hace una bicicleta, agarra el bidedo con su mano derecha, traga saliva al comprobar que era mucho peor de lo que parecía y arrastra su pesado cuerpo contra la caliza con un envite más propio del toro que corneo a Manolete. Ha sido un paso tan duro como explosivo, con un roce entre su cuerpo y la pared semejante al de un baile de verbena entre un hombre algo verde y una mujer, sin embargo, ahora se encuentra más liviano, más relajado y un metro más cerca del final. Segundos después, un tintineo metálico y un puñado de gritos por parte del asegurador, descubren la razón de la ligereza de su cuerpo. Ya no sólo llueve agua, sino también un insólito granizo de cintas express, mallones y cordinos que siguen cayendo al vacío tras desgarrar el portamaterial de su arnés. Algo nervioso, siente como el sudor empieza a brotar por su piel; aún quedan dos chapas en la parte noble de la vía y tendrá que terminarla a lo superman, sin cintas ni magnesio.
De nuevo un hondo suspiro cala sus pulmones e intenta tranquilizarse pensando que es un simple juego, que la única razón para escalar es la de disfrutar. Y por un momento lo consigue, justo durante un instante, justo antes de que un soberbio manguerazo de su brazo, al secar el sudor de su frente, lance por los aires sus gafas y le ayude a comprobar que es eso de trepar con tres dioptrías a sus espaldas. Entonces su cabeza rememora las palabras y apodos que le han perseguido a lo largo de su vida – “el gafe guinness”, “El todo a 100 de las gafadas” o “del gaferio no me fio”- y tras un indómito sentimiento rabioso, que hierve cada gota de sangre de sus venas, prosigue con la ascensión. Ya no existe la posibilidad de fallar y así lo atestiguan sus manos, que al agarrar las presas dan la sensación que de un momento a otro vayan a desintegrarlas.
Por primera vez en mucho tiempo sube sin problemas, tal vez porque pensar demasiado al escalar tiene las mismas consecuencias que dejar tirar un penalti a Sergio Ramos. Con una cadencia rara, al igual que Perico en el tour del 90, sobrepasa la sección de placa. Apenas a dos metros se alza el mosquetón y la cadena, apenas a dos metros se erige la victoria, aunque sus antebrazos se encuentren más hinchados que los de Popeye tras una sobredosis de espinacas. Una vez más tiembla, abre la pierna, estira el brazo y su cuerpo duda entre equilibrarse o no, y más aún cuando el cazo que debía salvarle la vida se ha convertido en un inmejorable cubo para recoger el agua de la lluvia. Intenta dejar la mente en blanco pensando que es un simple juego. Tan sólo falta un movimiento para alcanzar el mosquetón y con un temblor parkinsoniano elevado a la decima potencia, pinza una chorrera con su mano izquierda y estira su derecha para llegar a la reunión…
- ¡Noooooooooooooo!- exclama al comprobar como la imagen se ha vuelto oscura como una noche de invierno.
- ¡Haz el favor de recoger tu cuarto!- ordena su madre con el mando de la televisión en la mano. Ahora más que nunca sabe que es un Jinx boy -un chico gafé para los que no dominan el bilingüismo- y que a veces, escalar, es sufrido hasta jugando en una consola.
Salud y buenas jugadas, digo, escaladas………
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Muy bueno, tiene ritmo y mantiene la tensión hasta el final. El corrector ortográfico eliminaría algunas faltas (son unas cuantas). Saludos
Comentario por precisando — 26 junio 2012 #